viernes, septiembre 2

Pequeñas consideraciones con la sociedad. No. 2


Miles de personas salen de sus hogares cada mañana con la etiqueta de fuera y nadie se toma la molestia de decir "¡Ea! Joven, trae la etiqueta de la camisa de fuera" o "Señora, métase la etiqueta de la blusa". Y tampoco es mi caso. 

Mientras viajaba en un bus urbano, una señora que iba sentada tenía la etiqueta de fuera. No le quise decir pero tuve una idea: Como yo iba parada, en un bus urbano y generalmente los buses frenan abruptamente, decidí que cuando llegara mi turno de bajar del bus, gritaría "¡Parada!" a destiempo y el piloto enojado frenaría y aprovecharía para "Chocar" con la señora y accidentalmente meterle la etiqueta. 

Y así fui maquinando mi plan. Ese día me gané una cara de rabia por parte de la señora pero en el fondo me sentí feliz ya que tuve una consideración con ella para que no formara parte de las estadísticas de personas que salen cada mañana con la etiqueta de fuera. Y si, la expresión ¡Ea! tenía ganas de usarla.