martes, septiembre 7

La Cuna (Tergiversada)

"Yo dormí en esa cuna hasta que mis piernas salían por los barrotes. Esa cuna no era nueva, pues allí crecieron todos mis hermanos que ahora rondan los treinta y tantos. Esa cuna fué mi compañera, quizás por rehusarme a crecer y aunque suene retorcido pero ¡Yo dormía en esa cunita y mis piernas salían por los barrotes!.
Al tocar mi cuna quien muy cansada de criar a mis cuatro hermanos, crujía de dolor y dejaba escapar lágrimas de cuna, que no son más que las mismas lágrimas de un mueble: El polvo.
Yo dormí en esa cuna justo al cumplir los nueve años. Esa noche, mi cuna crujió un poco más de lo normal. Me acosté acomodando mis rodillas en los barrotes y dormí, tuve un sueño muy extraño de ésos que se tienen el día que cumples años y como es habitual el día del cumpleaños: Crecí un poco más.
Yo dormí en esa cuna hasta que cumplí nueve años. Al amanecer mi madre me encontró envuelto por el polvo; por las lágrimas de quien vió crecer a mis cuatro hermanos: Envuelto por mi cuna. Ése día al volver no encontré ni el rastro, pregunté y todos actuaron como si no existiera, es más aún siguen actuando como si jamás existió".

-Vos me contaste la base de ese relato, yo lo tergiversé.

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